Ya pasó Thanksgiving, y empieza en serio el ataque navideño a los bolsillos. Tendremos que salir a la calle a enfrentarnos a las largas filas en las tiendas, junto con (¡ay, qué flojera!) nuestros hijos.
¿Cuál es la típica actitud de un niño ante el prospecto de pasar varias horas en las tiendas con mamá? Rebeldía, aburrimiento, exigencia. "No quiero ir. Tengo hambre. ¿Ya, mamá? ¿Ya nos podemos ir?" y el clásico, "Cómprame, cómprame, cómprame..."
Y la pobre mamá quien tiene que cumplir con los compromisos de la temporada. ¿Qué podemos hacer? Ni modo de dejar al hijo afuera en la banqueta, o decirle que se quede en el coche porque no vas a tardar (ni túcrees esta mentira). Hay que hacer de tripas corazón y enfrentar al reto con valor.
Entonces busca herramientas para pasar este rato lo mejor posible, no prolongando la agonía para los niños pero sí exigiendo su cooperación y su paciencia.
Al fin y al cabo, tus esfuerzos son para ellos. Pero no exageres. Ir de compras con tus hijos puede ser divertido si te organizas correctamente y los involucras en la búsqueda de los regalos.
¡Buena suerte, y que el espíritu navideño no te abandone!
Foto © Hurricanehank | Dreamstime.com
Comentarios