Como papás, una de las responsabilidades que más pesa es tal vez tomar decisiones que afectan el futuro de nuestros hijos.
Escoger el mejor pediatra, el barrio más adecuado y la escuela ideal son metas difíciles de lograr.
Sin embargo, si empezamos con recordarnos de nuestra propia niñez y cómo nos fue en nuestra escuela, nos podemos sorprender al realizar cuáles son los detalles que más nos importaban: el tamaño de los columpios, y cómo pegaba el sol en un rincón del patio durante el recreo donde nos poníamos para calentarnos en invierno. La dulce voz de la maestra de música, y la importancia de entregar la tarea perfecta al maestro de tercero. Nuestros amigos, y la caminata a la casa al final del día...
En ningún momento pensamos en la filosofía educativa, en el nivel académico o las instalaciones deportivas. Para nosotros como niños, el ambiente escolar consistía en los sabores y olores de pertenencia: era nuestro mundo, lo sabíamos navegar y nos sentíamos parte de un grupo donde fuimos bien conocidos y casi siempre aceptados.
Por eso, cuando te pongas a la difícil tarea de escoger escuela para tus hijos, no te angusties. Saca tus recuerdos de la infancia, y trata de buscar el lugar donde tu hijo se sentirá en casa.
Foto © James Steidl | Dreamstime.com

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La mejor escuela para los niños es un tema clave. ¡Me encanta esta página!