Al comienzo del siglo 20, María Montessori se atrevió a sugerir que los niños pueden ser sus propios maestros. Basándose en las enseñanzas de Rousseau y en sus propias observaciones, la Dra. Montessori dijo que el aprendizaje era un quehacer natural de la niñez.
Como adultos, ¿cuántas veces subestimamos la capacidad de nuestros hijos por descubrir su propio mundo? No podemos resistir la tentación de hacer todo y decir todo nosotros, porque somos los adultos quienes todo lo sabemos, ¿verdad? Pues no. Hay cosas que los niños conocen mejor que nosotros.
Por eso, sigue el consejo de la Dra. Montessori y dales a tus hijos un ambiente que los invita a explorar, a pensar y a resolver problemas. Enséñales a ser independientes y a confiar en sus propias habilidades. Demuéstrales la confianza que tú tienes en su inteligencia y sus buenas intenciones.
Eso es darles alas para volar muy alto y descubrir lo que existe al otro lado del cielo. ¡Atrévete! Te sorprenderás de los resultados.
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