Si quieres disfrutar la playa con tus hijos esta Semana Santa, debes planear bien para que todos coman, duerman y se hidraten bien.
Necesitas proteger a los niños del sol y del agua: o sea, llévalos a un lugar de puro sol y agua, y luego cuídalos para que no se tuesten ni hagan cosas peligrosas. ¡Buena suerte!
Sin embargo, si tú involucras a tus hijos en planear el viaje y preparar todo lo necesario, ellos se pueden concientizar sobre la necesidad de cuidarse. Al fin y al cabo, ellos son los que sufrirán el malestar de la insolación, o las consecuencias de portarse mal en la alberca.
Enseña a tus hijos a ser responsables de su propia seguridad en la playa.
De todos modos, "un ojo al gato, otro al garabato". No te les quites el ojo de encima. El mar no suele dar segundas oportunidades.
Diviértanse y creen unos recuerdos padres de la convivencia familiar junto al oceano, comiendo mariscos ricos y disfrutando los rayos y la energía de nuestro astro rey.
¡Felices vacaciones!
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