Me acuerdo de este escenario en la alberca municipal un día de verano: La alberca estaba atascada de niños, y un papá jalaba a su hijo por el brazo. El niño le decía, "¡No, no!" pero el papá le siguió jalando hasta que se cayó en el agua. No olvido sus gritos de terror.
Cuando estás educando a tus hijos a ser fuertes y valientes, esta NO es la forma de lograrlo. Como dice el dicho, "a la fuerza, no entran ni los calcetines".
El primer ingrediente para lograr la seguridad personal de tus hijos es el respeto. Conócelos y respeta su forma de ser.
Si tú tienes a un hijo tímido, entiende que no es fácil para él ser espontáneo y sociable. Dale experiencias positivas poco a poquito. Pero nunca lo tires a la "alberca" cuando el agua le aterra.
Dale chance de mojarse los pies poco a poco hasta que entre de lleno a un cuarto lleno de gente desconocida o a una fiesta ruidosa. Se trata de que él descubra que estas reuniones se pueden disfrutar, y eso pasará a su propio ritmo.
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