En casa, tu hijo es un sol. Todo lo hace bien, y parece que nació para el éxito instantáneo. Es tan ocurrente, tan inteligente, tan hábil que es capaz de ganar a todos y conseguir lo que quiere la mayoría del tiempo.
Y luego, se va a la escuela...y se enfrenta con otros niños de su edad, todos soles en su casa. ¡Y no le dan chance de nada! No se rien de sus chistes, no aprecian sus cualidades únicas, y no lo dejan ganar cuando juegan. Tiene que aprender a negociar. Tiene que hacer un esfuerzo muy grande para caer bien. Pobrecito, tiene que trabajar muy duro para competir en los juegos. Y a veces...pierde.
¡QUE BUENO! Debes agradecer a estos compañeros por darle a tu hijo una buena dosis de la realidad. En el mundo no siempre ganamos. Tenemos que aprender a perder con gracia, aprender de nuestros errores y regresar a luchar otro día por conquistar nuestras metas.
Las victorias toman tiempo, y cuestan trabajo.
Para preparar a tu hijo a enfrentar la gran sorpresa que él no siempre puede ganar, déjalo perder en casa de vez en cuando. Por adorable que sea, necesita saber que no es inmune al fracaso, y que no pasa nada cuando no consiga lo que quiere.
Foto © Hughstoneian | Dreamstime.com
Comentarios