¿Tu hija es una reina del drama? ¿A tu hijo le encanta hacer imitaciones enfrente del espejo? Tú podrás pensar que es una pérdida de tiempo fomentar más “teatro” en tu casa, pero es un hecho que los niños aprenden mucho de la escenificación.
El drama es un medio de expresión muy útil, muy interesante y muy entretenido. Pruébalo en casa: los resultados te pueden sorprender.
Datos sobre el teatro infantil para inspirarte a ser fan en casa:
- Es una tradición muy antigua.
Antes de la televisión, los niños se divertían haciendo sus propias obras de teatro. No tenían escenografías caras ni vestuario especial, y no había coach ni maestro de teatro. Los actores eran los propios hermanos, disfrazados con ropa y accesorios que encontraban en casa.
¿Cómo olvidar las obras dramáticas de Jo March en Mujercitas? En este libro clásico infantil, Jo entretiene a sus hermanas involucrándoles en dramáticas aventuras con títulos como “La maldición de la bruja”, para no pensar en su pobreza.
Tocar el piano, cantar y declamar eran actividades que se compartían en familia durante las noches de invierno o las largas tardes de verano.
Antiguamente, todos los niños participaban en estas actividades, volviéndose proficientes músicos y actores. También aprendían la poesía y la sabían declamar.
Nada que ver con las tardes que nuestros hijos pasen en compañía de Bob Esponja o Phineas y Ferb.
- Es una actividad creativa.
Cuando se trata de escenificar una obra, tus hijos pueden inventar absolutamente todo. Como son obras “caseras”, tienen la libertad de escoger:
- El argumento.
Puede basarse en algún libro o cuento favorito, que adquirirá su propio sabor al ser presentado. Puede derivarse de algún evento familiar, o algo que pasó en la escuela. O puede ser completamente original. No hay reglas.
Funciona mejor si alguno de los niños tenga la función de escritor, para que haya un guión como punto de partida. Escribir un guión es un ejercicio gramático tanto como dramático, y una buena forma de aplicar las reglas aprendidas en la escuela.
El hecho de manipular el argumento de un guión les da a los niños la oportunidad de practicar conceptos como la secuencia de una historia, la noción del conflicto, y la difícil tarea de atar los cabos al final.
Acuérdate que es más importante el proceso que el resultado, y muchísimas obras infantiles escritas por niños nos pueden parecer poco lógicas. No importa. Los pequeños dramaturgos están aprendiendo mientras se diviertan.
- Los personajes.
Héroes, villanos, princesas, monstruos, atletas, mamá y papá. No hay límite. En una obra escenificada por mis nietas, la más chiquita de tres años tenía el papel de “sol”: entraba orgullosamente con los brazos extendidos cada vez que decían, “Y salió el sol.”
- La escenografía.
Una sábana colgada en un mecate puede ser el telón. (Pon el mecate, pero deja que tus hijos encuentren la sábana.) La utilería se sacará seguramente de la cocina, el jardín, y (con tu permiso) hasta de tu propia colección de joyería de fantasía.
Si tienes hijos que disfrutan la pintura, pueden agregar detalles visuales muy padres.
Sin embargo, como toda actividad infantil iniciada por los niños y organizada por ellos independientemente, tiene una vigencia limitada. Un plan demasiado elaborado seguramente no llegará a concretarse junto con la obra.
La escenografía es un marco para la actuación, y puede dejar mucho a la imaginación sin perder su efectividad.
- Los efectos especiales.
Aquí sí tendrás que estar al pendiente para evitar efectos riesgosos. No hay “dobles”, y no querrás hablar a los bomberos para rescatar a todos de una escenificación demasiado realista.
Sin embargo, puedes motivar a tus hijos a usar su imaginación para “representar” cosas reales (el fuego con una lámpara de pilas y papel celofán, por ejemplo).
- El sonido.
Anima a tus hijos a profundizar un poco más en su proyecto con el uso de música y sonidos ambientales. Pueden bajar de internet el ruido de la granja o la calle, y poner música para enriquecer la experiencia para el público.
- La publicidad.
Es fácil hacer invitaciones y letreros anunciando la obra. Tus hijos se divertirán usando sus talentos artísticos y tecnológicos (se pueden diseñar con la computadora), y luego difundiendo la gran noticia que la obra está al punto de empezar.
- El argumento.
- Es una actividad expresiva.
Por medio del teatro, tus hijos tienen una voz poderosa para comunicar su punto de vista. Aunque escojan una historia conocida, ellos tendrán su propia interpretación de cada personaje.
Es muy interesante observar los temas y las acciones que les preocupan a tus hijos. El teatro es imitación de la vida, y puede ser un medio para que tus hijos expresen sus miedos, las cosas que les molestan, o algo que ellos quisieran tener.
Por ejemplo, si la mamá en la obra les grita mucho a sus hijos o les repite alguna frase familiar, tal vez te reconozcas.
El teatro o el juego simbólico puede ser una forma de sacar emociones reprimidas, venciendo miedos o conquistando demonios que los aquejen.
La catarsis o el desahogo que viene de involucrarse en la representación de situaciones que causan miedo o tristeza puede ser una forma sana de superar retos demasiado difíciles de la vida real.
- Es una forma de desarrollar la sensibilidad artística.
Organizar una obra, por pequeña que sea, y luego presentarla ante un público crea la conciencia sobre cómo trabajan los artistas.
Tal vez tus hijos escogerán algún tema favorito o tratarán de imitar a algún artista famoso, para que luego disfruten enormemente de ver la verdadera puesta en escena en algún teatro.
Los niños que constantemente juegan al teatro empezarán a desarrollar su propio gusto y juicio crítico. Ellos sabrán quién actúa bien, y cuáles obras funcionan.
- Es divertidísimo estar en el público.
No pierdas nunca la oportunidad de ver las obras que hacen tus hijos. Además de disfrutar cada detalle de su trabajo, convivirás de una manera única con ellos.
No olvides tomar el tiempo de festejar con un “cast party” al final de la obra, tomando un refrigerio favorito y brindando por el elenco.


