Cuando tu hijo rompe las reglas en tu casa, ¿se gana un castigo, o asume las consecuencias? Hay una gran diferencia.
Los castigos necesitan verdugo para que se impongan. Son punitivos. Usamos las expresiones "cobrar un castigo", "pagar un castigo". Castigar es exigir recompensa y tomar represalias por la falta cometida. Si tú castigas, causas sufrimiento a tu hijo (y sentimientos de culpa a ti mismo).
En cambio, las consecuencias de una falta a las reglas son los resultados naturales de haber ignorado los acuerdos de la casa. Si tu familia ha trabajado para llegar a un consenso sobre las "reglas de oro" de tu casa, entonces ya todos conocen las consecuencias de no tomarlas en cuenta.
Usar el concepto de "consecuencias" pone la responsabilidad sobre tu hijo: él ha decidido romper el trato común, y él ha escogido sus propias consecuencias.
Las consecuencias tienen como objetivo cambiar la conducta para que la falta no se repita. Por eso, es importante observar los siguientes principios:

