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¡No te aceleres!

Aprendiendo a leer, no por ir más rápido sea mejor

Por , Guía de About.com

lectura

Deja que los niños disfruten los libros

© Sergiy Bykhunenko | Dreamstime.com

En nuestro mundo acelerado, tendemos a presionar a los niños para que demuestren su dominio de habilidades básicas académicas en edades cada vez más chicas.

Por ejemplo, en algunas escuelas el programa de kínder se parece mucho al antiguo programa de primer grado de primaria.

¿Qué se gana con eso? La teoría es que los alumnos aprenderán más si aprenden más rápido. Y tienen que aprender MUCHO, porque hay tanta información que no habrá tiempo para absorberla toda.

Como papás, esta creencia te puede motivar a poner presión en casa, sobre todo en el área de la lectura. A lo mejor sientes la consigna de empujar a tu hijo a cruzar la barrera lectora a todo costo, dejando atrás el tiempo libre que antes se dedicaba al juego y la convivencia.

¿Es cierto que los niños aprenden bajo presión? ¿Tienes que meter a tu hijo en la carrera por leer lo más pronto posible? ¿Cuál es tu responsabilidad como papá para que tu hijo adquiera habilidades lectoras?

  • Relájate.

    Aprender a leer es un proceso individual que depende de la madurez cognitiva. Aunque pases mil horas practicando reglas de fonética con tu hijo y repasando las letras, no tendrá la capacidad de unir las letras y sacar significado de un texto hasta que tenga la madurez adecuada.

  • Disfruta.

    Un elemento vital para la adquisición de la lectura es actitud. La casa es el semillero del gusto por la literatura. Antes de imponer ejercicios de fonética a tu hijo, incúlcale el gusto por los libros.

    Todas las noches, haz el hábito de compartir un libro antes de dormir. Deja que tu hijo disfrute las ilustraciones y haz todo lo necesario para que el libro tenga significado: platiquen sobre el tema, los personajes, el entorno.

    Lleva el liderazgo, leyendo tú e invitando su participación en el camino (Él puede hacer preguntas, opinar, repetir frases o leer las partes que sean más fáciles para él).

  • Comunica verbalmente.

    El desarrollo del lenguaje oral es uno de los ingredientes más necesarios en la adquisición de la lectoescritura.

    En casa, como familia hagan la costumbre de reunirse una vez al día y platicar. Alrededor de la mesa a la hora de comer puede ser buen momento.

    Si tu hijo se acostumbra a escuchar la narración de eventos en la vida de otros miembros de la familia y luego participa con sus propias experiencias, está poniendo los cimientos para entender los cuentos, las noticias y los textos históricos.

    Las canciones y los poemas le brindarán un sentido del ritmo del lenguaje.

    Las actividades con instrucciones como son los juegos, las recetas y los juguetes armables le ayudarán a entender el concepto de secuencia y orden, que después es esencial en la comprensión de textos.

  • Cree un ambiente rico en texto.

    En casa, debe haber muchas palabras por todas partes. Invita a tu hijo a ayudarte a etiquetar los objetos en su cuarto, o a poner letreros con indicaciones para usar el baño (“Cierra la puerta.” “Lávate las manos.” “Jala.” “Cierra la llave.” etc.)

    Deja recados en el espejo para que los vea tu hijo cuando se lava los dientes. Pega recados en la puerta de su cuarto o en el refrigerador.

    No importa si él no puede leer todavía. Estás creando un ambiente donde la lectura sea un medio para recibir comunicación importante. Estás preparando el terreno para que tu hijo se motive a descifrar mensajes escritos.

  • Practica.

    Desde los tres años, algunos niños empiezan a distinguir el sonido de las primeras letras, empezando por su propio nombre. Ayuda a tu hijo a reconocer los nombres escritos de todos los miembros de la familia, poniendo tarjetas de presentación en la mesa a la hora de comer.

    Cuelga un alfabeto en un lugar muy visible en la casa, y jueguen a encontrar cosas que empiezan con cada letra. Practiquen el sonido de cada letra asignándole un objeto en la casa que empiece así.

    Cuando van en el coche, juega con él a las adivinanzas. “Estoy viendo algo que empieza con t", por ejemplo.

    Involucra el mayor número de sentidos en esta actividad. Por ejemplo, “morder la manzana” podría ser una forma de acordarse del sonido de la “m”.

  • Une las letras.

    Una vez que tu hijo domine el sonido de cada letra, puedes hacer sílabas, usando solamente dos letras, una vocal y un consonante (am, at, as, etc.) Ayuda a tu hijo a pronunciar cada letra individualmente, y luego a unir los sonidos: “a-m. am.”

    Este paso puede tardar, pero una vez que tu hijo tenga la idea, empezará a decodificar palabras cortas de tres letras.

    No lo fuerces. Adquirir la habilidad de unir las letras no es fácil, pero una vez que este proceso haga clic, tu hijo estará bien avanzado en el camino de ser lector.

    Cuando él ya sepa unir letras, entonces es cuestión de practicar hasta que adquiera fluidez. Escoge o escribe textos muy cortos con palabras de tres o cuatro letras. Es bueno repetir el mismo texto hasta que tu hijo lo pueda leer con precisión, fluidez y expresión.

    Ojo: este tipo de lectura es un ejercicio para adquirir la fluidez. No debe remplazar la experiencia que ya establecieron ustedes, donde disfrutan juntos algún cuento o libro que haya escogido tu hijo por interés y no por práctica.

  • Pongan atención en las palabras frecuentes.

    En la lectura, hay palabras básicas que recurren en todos los textos, como son los artículos el, la, los, las, la preposición en y el verbo es, por ejemplo. Trata de practicar estas palabras con tu hijo para que los pueda pronunciar automáticamente cada vez que las vea.

  • Toma el tiempo necesario.

    No escuches a las personas que presumen que sus hijos o sus alumnos ya leen, que son unos genios y que casi nacieron con las letras en la boca. Deja que tu hijo disfrute su niñez participando en actividades apropiadas para su edad.

    Es muy importante que siga teniendo la oportunidad de jugar, de soñar y de descansar lo suficiente, porque todas estas actividades son esenciales en prepararlo para la lectoescritura. No hay atajos. Si tú le cortas las experiencias de su edad, tal vez aprenda a repetir las cosas como periquito, pero no tendrá la capacidad de disfrutar la literatura con verdadera comprensión.

    La paciencia es una parte muy importante de este proceso de aprendizaje.

  • Confía.

    Cuando tu hijo era bebito, no te preguntabas si iba a caminar algún día. No sabías cuándo, pero estabas seguro que eso iba a pasar. Y pasó, tal y como tú lo esperabas.

    Es lo mismo con la lectura. Si tú en casa proporcionas un ambiente fértil para la literatura, tendrá resultados. Tu hijo puede leer, y leerá, y eso pasará sin lágrimas si tú confías en él.

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