- Ayuda a tu hijo a expresar sus emociones. Es muy importante que aprenda a articular sus miedos y sus dudas, para darles forma y poderlos manejar. Pregúntale a tu hijo, “¿Qué es lo que te da miedo?” Cuando te lo puede expresar, escucha. (NO le digas, “¡Ah que miedoso! No seas chillón; no tienes por qué tener miedo, etc.” Los miedos son reales y causan malestar real.)
- Ayuda a tu hijo a buscar soluciones. En vez de resolver todo indicándole a tu hijo lo que tiene que hacer, pregúntale, “Y tú, ¿qué piensas que puedes hacer si pasa eso (refiriéndose a algún temor que te exprese)?” Ayúdale a pensar en opciones. Si él toma parte en la búsqueda, tendrá los recursos personales para usar una de estas opciones si la necesita.
- Acostumbra a tu hijo a hacer cosas y a escoger opciones por sí solo. Si en casa tú permites que empiece a vestirse solo, y a escoger su propia ropa para ponerse, le estás dando la oportunidad de tomar pequeños pasos hacia la independencia. Esta práctica le ayuda mucho en un ambiente (la escuela) donde tú no estás presente.
Hacer todo por tu hijo le manda este mensaje: “Pobrecito, no puedes. Lo tengo que hacer por ti.” ¿Y luego, qué va a hacer en la escuela cuando tú no estés presente?
- Elogia y recompensa a tu hijo por cada paso logrado. La adaptación a un ambiente nuevo no es automática para todos. Si a tu hijo le esté costando trabajo separarse de ti, festeja cada pasito de crecimiento. “¡Ya no lloraste hoy, hijo! Eres muy valiente. ¿Ya ves? Eres mi niño grande que va a la escuela, y estoy orgullosa de ti.”
- Aprende a controlar tu propia ansiedad. Cuando nosotros nos mostramos ansiosos, les damos un mensaje claro a nuestros hijos que hay algo que temer. Tú necesitas estar tranquila, porque sabes que tu hijo está en un lugar seguro, que tú has elegido bien, y que va a divertirse y aprender mucho.
También debes confiar en la capacidad de adaptación de tu hijo. Dale tu voto de confianza no transmitiéndole ansiedad sino seguridad.
- Lee con tu hijo algún cuento sobre la separación y la ida a la escuela. Estos son buenos:
- Un beso en mi mano, por Audrey Penn
- ¡Qué nervios! El primer día de escuela, por Julie Danneberg
- Benjamín regresa, por Amy Brandt

