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¿Tu hija se alimenta bien?

Cómo promover la nutrición en casa

Por , Guía de About.com

Cuando se sienta a comer, ¿tu hija tarda horas, expurgando lo que no le gusta de la comida? ¿Le cuesta trabajo probar cosas nuevas? ¿Te preocupa que no coma bien?

Los papás saben que los años antes de la adolescencia son claves para el crecimiento, y que para crecer, hay que comer bien. ¿Cómo puedes enseñar a tu hija a tener buenos hábitos de alimentación, y a tomar decisiones adecuadas sobre lo que come?

Nutrióloga y experta en nutrición de la Universidad Iberoamericana, Lic. Lorena Guevara, sugiere lo siguiente:

Establece un horario para las comidas.

En casa es importante organizarse para que siempre coman a la misma hora. Esta disciplina permitiría que tu hija vaya formando el hábito de tener hambre y saciarse en una forma ordenada.

El cuerpo se acostumbra a comer a una hora determinada, y a dejar de comer fuera del horario establecido.

No permitas el acceso permanente a la comida.

Siguiendo el horario establecido para comer, guarda todo y declara la cocina cerrada hasta la siguiente comida.

No promuevas la práctica de “pastar”, cuando las personas abran el refrigerador o la alacena a todas horas y sigan comiendo a la hora que se les antoje.

Anticipa las transiciones.

Por ejemplo, si la comida es a las 6:15, ayuda a tu hija a planear sus actividades para que las termine a las 6:00. Así tendrá tiempo de guardar sus cosas, lavarse las manos y sentarse en su lugar en la mesa sin correr.

La tarea, clases extras o programas de televisión deben programarse para no interferir con el horario de las comidas. Sin embargo, hay que ser práctico. Para poder cumplir con esta recomendación tal vez el horario de la comida puede ser quince minutos antes o después de la hora.

Respeta la mesa como lugar de convivencia familiar.

Sentarse a comer con la familia es un momento para compartir los eventos del día y para disfrutar la compañía tanto como la comida.

Por eso es importante que los miembros de la familia asistan a este “evento” con respeto.

Aunque tu hija no tenga hambre, debe sentarse en la mesa con la familia y hacer el intento de probar algo, con la idea de compartir el rato con todos.

Evita las distracciones durante la comida.

Es preferible apagar la tele y no contestar el teléfono, porque interrumpe la convivencia e invita a comer de carrera.

Protege los momentos de compartir la comida en familia, ya que esta costumbre enseña a tu hija a disfrutar de una experiencia completa y no solamente llenar el estómago.

Sirve a tu hija lo mismo que a los demás.

La comida familiar no es de restorán, ni se pueden hacer pedidos especiales.

En vez de que tú te limites al “menú infantil”, dale a tu hija la oportunidad de conocer todo tipo de comida. La Licenciada Guevara dice que los niños pueden probar una nueva comida hasta ocho veces antes de aceptarla.

Evita ofrecer comida alternativa.

No seas flexible en el menú ni en la hora de comer. Si tú te ajustas al capricho de tu hija, aprenderá a no comer en la mesa y a esperar que se le dé algo diferente después.

La regla es comer lo que se sirva, y no hay postre ni otras cosas hasta que se cumpla. Si tu hija no aprovecha la oportunidad de comer a sus horas en la mesa con toda la familia, tendrá que esperar la siguiente comida.

Planea comidas balanceadas.

¿Cuáles son los ingredientes de la alimentación sana?

Cada comida debe incluir alimentos representativas de los tres grupos alimenticios:

  • Cereales y tubérculos (fuente importante de carbohidratos, que dan energía)
  • Frutas y verduras (fuente de vitaminas que regulan reacciones en nuestro organismo)
  • Productos de origen animal y leguminosos (proporcionan proteínas que ayudan al crecimiento y a formar masa muscular)

En las escuelas en México se usa “el plato del bien comer” para enseñar este equilibrio en la planeación de las comidas.

Busca variar el menú.

Comer lo mismo todos los días es monótono. Fomenta la experimentación con la introducción de platillos nuevos.

No todo tiene que ser insípido; desde pequeños los niños se pueden acostumbrar a sabores fuertes como el chile.

Es un hecho que las comidas de muchos colores llaman más la atención y probablemente contengan una buena dosis de vitaminas, ya que las frutas y verduras crudas o sancochadas tienen colores vivos y atractivos.

Involucra a tu hija en decisiones sobre la comida.

Invítala a ayudar a planear el menú familiar, y a acompañarte al súper para comprar los alimentos. Si ayuda a cocinar, o empaca su propio lunch para la escuela, tendrá más ganas de comer lo que ella misma ha preparado.

Además, estará practicando la toma de decisiones sanas sobre su propia nutrición.

Pon el ejemplo.

No puedes exigir que tu hija se siente en la mesa a comer todo si tú te la pases hablando por teléfono y parándote a la hora de la comida.

Debes mostrar tu compromiso con la convivencia familiar dedicando tu atención a este importante momento.

Tampoco se vale que tú no comas por estar a dieta, o que tu hija te vea echándote un "taco" que no le permites comer a ella.

Nada en exceso, todo en moderación.

No hay comidas venenosas, prohibidas ni malas, como tampoco las hay milagrosas, perfectas ni mágicas. El secreto de la buena alimentación es comer todo en moderación.

Aprovecha la preocupación por la buena alimentación de tu hija y empieza a imponer un régimen de sana nutrición para toda la familia.

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