Insiste en el cumplimiento. Cuando tu hijo decide tomar alguna clase, no es opción dejarla a la primera. En casa cuando se compromete a algo, tú esperas que cumpla y no va a ser fácil zafarse sin terminar lo que empezó.
No puedes ser totalmente inflexible, pero por lo menos, tu hijo tendrá que hacer un buen esfuerzo antes de que tú aceptes que deje algo que haya escogido hacer.
Sé honesto sobre el costo de perseverar. Durante el proceso, los trabajos y hasta las relaciones pueden costar trabajo y sufrimiento.
Siempre hay momentos cuando tenemos que seguir aunque las cosas no funcionen a la perfección todavía. Reconocer que no va a ser fácil perseverar es ver la realidad y no huir porque no esperábamos encontrar dificultades.
Aprender a seguir adelante cuando no todo va tan bien es una lección para la vida.
Pon el ejemplo. Deja que tu hijo te vea luchar con cosas que te cuesten trabajo terminar, y no hagas el hábito de empezar y terminar relaciones en corto plazo. Cuando algo vale la pena, hay que echarle muchas ganas.
Ten tus propias actividades que demandan atención y perseverancia. Si tu hijo ve que tú no te rindes fácilmente ante la adversidad, te admirará y seguirá tu ejemplo.

