Fui a la casilla con mi esposo para votar por gobernador del Estado de México. Muy temprano un domingo encontramos el sitio lleno, con la asistencia de familias enteras.
Los adultos entraron a votar. Los niños se quedaron en la banqueta disfrutando de atole y tamales. A pesar de la prohibición de hablar de los candidatos en las cercanías de la casilla, los niños platicaban emocionados, intercambiando nombres y propuestas.
Demostraron una conciencia política muy avanzada para su edad. Esta preocupación por el voto es nueva en México.
Yo pensé: ¿Cómo logras que a tu hijo le interese así su entorno social y político?
1. Debes poner el ejemplo
- Desde chico, tu hijo debe verte cumpliendo con tus obligaciones de buen ciudadano, sobre todo obedeciendo las leyes. Cuando manejas, menciona las reglas y cómo tú siempre te esfuerzas por seguirlas al pie de la letra. Deja que tu hijo vea tu actitud respetuosa hacia la ley.
2. En tu casa, deja un espacio para la diferencia de opiniones
- Aunque la familia no es una democracia porque sus miembros más pequeños no están preparados para tomar decisiones informadas todavía, puedes preparar a tu hijo a expresar su opinión y a defender su punto de vista.
- La sobremesa es una excelente oportunidad para intercambiar puntos de vista sobre asuntos públicos. Con frecuencia los adultos opinamos sobre los partidos políticos y las necesidades de nuestro país, estado o ciudad. Ahora deja que tu hijo participe en estas pláticas.
3. Enseña a tu hijo a tener razones concretas por sus opiniones
- No se vale decir simplemente “no me gusta”. Hay que explicar por qué, y poder defender lo que sí le gusta. Practiquen el arte de debatir con respeto, y con razones.
4. Modela el proceso de votar
- Hay ocasiones cuando la mayoría puede escoger si van todos al cine o al futbol, por ejemplo. Si hay opciones familiares que puedes abrir a la votación, tu hijo aprenderá a aceptar lo que quiere la mayoría, aunque él no esté totalmente de acuerdo.
- Parte de la democracia es que la minoría acepte la derrota y participe con la mayoría en implementar sus decisiones.
5. Exige la honestidad
- Si tu hijo te quiere convencer de algo para que lo apoyes, exige que te lo explique con toda honestidad. Platica con él sobre la obligación de los servidores públicos de ser honestos.
- Cuando no sea el caso en el mundo real, que no aprenda a fomentar ni a justificar la corrupción, sino a denunciarla, ya sea en situaciones reales tal vez en la escuela (acoso escolar, por ejemplo).
6. Enseña a tu hijo a pedir y a escuchar la opinión de otros
- La democracia no consiste solamente en la libre expresión sino también en saber escuchar la participación de todos para poder escoger la mejor opción.
7. Enséñale el servicio a los demás
- Si ustedes como familia tienen el hábito de ayudar a otros, están enseñando al hijo el valor del servicio.
- Ofrecerse como voluntarios para campañas de la Cruz Roja, o simplemente demostrar interés en aliviar las necesidades ajenas por medio de programas de la iglesia, por ejemplo, pueden enseñar a tu hijo a valorar lo que tiene y a entender la obligación social de ayudar a los que tienen menos.
8. Demuestra tu propio interés
- Por medio de tus pláticas y las cosas que lees, deja que tu hijo te vea como alguien que se interesa y se responsabiliza por su entorno político.
- Que tu hijo valore la democracia viendo a sus papás hacer un esfuerzo por informarse y votar inteligentemente.


