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"Más rápido, más alto, más fuerte"

Cómo motivar a tu hijo a ser excelente

Por , Guía de About.com

El lema olímpico nos invita a estirarnos, y a buscar los límites de nuestras capacidades. Es un reto que nos viene bien para educar a nuestra familia a no ser mediocre, sino a esforzarse para siempre crecer como personas y ser mejor.

¿Cómo puedes motivar a tu hijo a ser cada vez mejor, y a no conformarse con menos que su mejor esfuerzo?

Enséñale a conocer sus fortalezas y debilidades.

Todos nacemos con ciertos talentos y otras áreas de oportunidad. Si es muy bueno para las matemáticas, tal vez le cueste trabajo la redacción. O puede tener una memoria prodigiosa pero ser torpe para los deportes.

Tu hijo debe saber cuáles son sus áreas fuertes, y qué cosas le cuestan trabajo. Así se empieza a identificar como muy bueno para ciertas actividades.

Dale la oportunidad de exponerse a una variedad de actividades.

Desde pequeño, lo puedes inscribir en actividades deportivas y artísticas, para que vaya identificando sus gustos e intereses.

En cuanto a las clases (guitarra, natación, ballet, computación, etc.), haz una regla: te inscribes y tienes que asistir por lo menos un mes. Para descubrir un gusto hay que invertir un poco de tiempo y compromiso, y la perseverancia tendrá sus frutos.

Motívale a cultivar intereses.

Por medio de libros y el ejemplo de gente a quien admira, tu hijo puede descubrir un interés en algún deporte, los animales, la música o el arte.

Apoya a tu hijo para ir profundizando sus conocimientos sobre el tema que le interesa: llévalo a la biblioteca, al teatro, a conciertos o al zoológico. Busca programas de interés en la tele y sitios en el internet para alimentar sus ánimos de aprender.

Ayúdale a encontrar un modelo de excelencia para imitar.

Si le gusta el futbol, que vea los partidos del Barcelona. Tal vez Lionel Messi será su héroe.

Es bueno que este “héroe” lleve una vida sana y sea una persona equilibrada, cuyo compromiso con la excelencia es admirable.

Acostumbra a tu hijo a oírte reconocer la excelencia.

Eso puede ser un reto constante en la vida familiar. En vez de dedicar tu atención a los fracasos y esfuerzos mediocres, enfócate en las cosas en tu casa que merecen halagos.

Esta actitud manda un mensaje claro: nosotros en esta familia nos fijamos en lo bueno, y lo tratamos de mejorar siempre.

Exige disciplina y compromiso.

Si tu hijo se interesa en algún deporte o clase de arte o música, comunica tus expectativas desde un principio. Tú esperas que él trabaje duro para aprender, y sabes que crecerá con la experiencia.

No aceptarás una participación pasiva y tibia.

Deja que tu hijo busque sus propias soluciones.

Los papás que resuelvan todos los problemas para sus hijos los hacen inútiles. Para ser excelente, tu hijo tiene que enfrentar retos y superarlos, sabiendo por experiencia que él es capaz de hacerlo.

Dale la oportunidad de practicar la resolución de problemas dándole cierta responsabilidad dentro de la familia: que sea el encargado de cuidar a la mascota y velar por su salud, o que ayude al hermanito a hacer la tarea.

Comprométete a apoyar esfuerzos extraordinarios.

Si tu hijo califica para el equipo élite de beis o fut, o es un talentoso gimnasta o un genio para la ortografía, tendrás que decidir. ¿Vas a sacrificar tu tiempo libre llevándolo a entrenar, o estudiando con él?

Los niños triunfadores necesitan a toda la familia de apoyo para sus horarios difíciles y los lugares a veces casi inaccesibles de sus competencias.

Sé porrista.

El reconocimiento al máximo esfuerzo es dulce, y el orgullo que inspira un hijo triunfador es único. Reconocer a tu hijo cuando gana es fácil y natural.

Sin embargo, no llegará a ser ganador sin tu apoyo durante el duro camino al éxito. Apoya a tu hijo siempre, tomando en cuenta su esfuerzo antes de ver el resultado. En la vida, es más triunfador él que tiene el hábito de comprometerse y hacer su mejor esfuerzo todos los días.

Como dijo el Barón de Coubertin, el que organizó los primeros Juegos Olímpicos de nuestra era: "Lo más importante no es ganar sino competir, así como lo más importante en la vida no es el triunfo sino la lucha. Lo esencial no es haber vencido sino haber luchado bien."
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